http://www.youtube.com/watch?v=0hWXmQ_0_JE
Ayer empecé un librillo, Soledades y Otros Poemas, de Luis de Góngora. Como ya digo, empecé, porque a cada dos frases que leía me perdía; mi mente empezaba a llenarse de pajaritos y me desviaba. Que no significa que no me guste la poesía, solo tenía algo en contra del libro.
Como no me gusta dejar un libro, ahí lo tengo, para cuando tenga ganas de leer, empezar con ese y cuando ya no pueda más seguir con algún otro para animarme y no aburrirme de la lectura, aunque tampoco me guste leer más de un libro a la vez.
Este segundo, supuesto curandero del anterior, se llama Fábulas, de Iriarte y Samaniego. Son cortos cuentos en verso, además en castellano antiguo. Así que he decidido leer unas cinco al día, después de provocarme el Harakiri con el libro de poemas que dije antes. Es una especie de tortura que me ofrezco a mi misma, de hecho me obligo a terminar los libros que en un principio no me gustan. Por el simple gusto de saber qué contiene, y por perseverar una esperanza de que habrá alguna frase que me guste, porque aunque cueste creer, frase que veo u oigo que me gusta, la escribo en un cuaderno que tengo para ello, desde hace tres años. Es un libro muy personal, hasta ahora no le he dicho a nadie que hago eso, aunque no sea algo muy privado que tenga que esconder. Otra razón de mi actividad literaria es por el gusto de saber que lo he leído y no me queda pendiente, porque para mí todos los libros son algo pendiente, que tengo que leer. Tengo esa necesidad… O manía, como quieran llamarlo.
Volviendo a las fábulas, al final de cada cuentillo de como mucho una carilla y media, que ocupa una estrecha columna, hay una moraleja. Una corta frase que dice algo muy importante cada vez, referente a la vida o/y al comportamiento humano, aunque las historietas sean protagonizadas por animales. En mejores palabras, referente a lo humano de las personas, para evitar confusiones como la de que venimos del animal, tenemos muchas similitudes y tal.
Siguiendo cona las moralejas, hay una que especialmente hace pensar. En realidad, en ese momento no me puse a pensar mucho, porque estoy acostumbrada a dejar mi mente en stand by para pensar en tal cosa en otra ocasión mas tranquila, y lo cierto es que al final no rumio lo que tenía pendiente porque se me olvida. Soy una locura de persona como podréis comprobar con mi forma de pensar y hacer las cosas, y más que no saben. En fin. Muchas veces lo que quiero hacer es escribirlo directamente, porque ordeno mejor mis pensamientos.
Y aquí estoy.
‘’Fácilmente se luce con citar y elogiar a los hombres grandes de la antigüedad: el mérito está en imitarlos’’. ( Tomás de Iriarte )
Este señor es del siglo XVIII. Entonces, la gente llevaba una vida hipercristiana (ahora se les llaman practicantes), todo el mundo creía en Dios y, por lo leído en su biografía, que viene en el prólogo, ‘’Pretendía Iriarte fijar una especia de código, de reglas que sirvieran para el buen crítico y que recogieran los preceptos básicos del credo racionalista. Se trata, por tanto, de fábulas dirigidas contra las desviaciones del uso marcadas por un ilustrado’’, él también. Con esto quiero decir que, Tomás de Iriarte es un perfecto creyente, (en palabras coloquiales, a las que os acostumbraréis aquí).
Haciendo un pequeño paréntesis, soy la primera, como dije antes, que se dedica a recopilar frases que me suenan bien, o que son frases muy grandes, en el sentido figurado. Cuantas menos palabras mejor, pero que tengan un significado enorme.
Mis reacciones, cuando leí esa cita :
1. ¡Pues es verdad!
2. Pero después me acordé de mí.
Con respecto a mi primera reacción: Es verdad que es muy simple quedar bien con la frase de otro. Esa frase ha salido de los cavales de esa persona, tiene la primacía sobre todos nosotros, el derecho a utilizarla porque solo él sabe lo que está diciendo. Nosotros podríamos estar dándole otro significado que solo se asemeja. O ni eso. De hecho, ahora mismo estoy comentando su cita, me estoy apropiando de su significado. Pero es una fábula, supongo que al menos tendrá algo que ver.
Creo que este señor (sabiendo lo que ya sabemos gracias a su biografía) pretende recordarnos la práctica de la vida cristiana. Recuerdo que sólo lo creo.
Hoy en día, hay gente que piensa como él., creyentes y no creyentes (en una religión).
Voy a aprovecharme de estas fechas, la Semana Santa, para hablar largo y tendido sobre este tema, refiriéndome principalmente a la vida cristiana en concreto, a las acciones que nos hace humanos y nos desgarran de las actitudes y aptitudes tan perfectas que vienen reflejadas en la Biblia.
Por una parte: creyentes, refiriéndonos a Jesucristo como ‘’ hombre grande de la antigüedad’’, y que ‘’imitan’’ o no, los pasos de Jesús.
Dentro de los creyentes, los que ‘vacilan’ de un purísimo alma, y los que no.(Por decirlo de alguna manera).
· Estos primeros, son la especie inextinguida aquí en Jerez(digo Jerez de la Frontera, como podría decir cualquier otro sitio, pero sólo conozco la Semana Santa de aquí). Hablo de ellos como si se tratara de una clase social, que solo es clase social durante esta semana, y solo en ocasiones durante el resto del año, cuando se acuerdan de que son cristianos. Cuando ven la túnica de penitente o la molía de costalero del año anterior, esa medallita de la hermandad colgada en el cabecero de la cama…Esa sería la diferencia más importante entre esta y otra clase social, que se les olvida a dónde pertenecen, o a dónde quieren pertenecer.
El resto del año, somos humanos normales y corrientes: podemos mentir, insultar, fallar, destrozar, incluso maltratar a otras personas, física y/o psicológicamente, o matar, etc. Ni me meto en el tema del sexo. Tampoco vamos a misa, no leemos la Biblia…
Con comportarnos ‘’ inhumanamente humanos’’ tenemos suficiente. Precisamente eso es lo que dice la religión: sé persona dentro de estas reglas concretas, no peques de malas acciones, no peques de ser persona. Como por ejemplo, y muy importante, no mates.
Pero cuando llega semana Santa…. Que tiemble Jerez, nieve (que es muy difícil por esta zona) llueva…etcétera, que nos plantamos en la puerta de la iglesia de donde salga el primer paso, o en el caso de participar en la procesión, estar allí para ir a rezar a la figura de madera, tela y oro. Y en el caso que llueva, llorar porque no vamos a destrozarnos la espalda, para poder seguir pidiendo todas las noches de mayo a marzo a Dios, que se nos mejore el dolor que nos mata, como muchísimas otras cosas que le pedimos a Dios… pedir, pedir, pedir. Vamos a llorar porque no vamos a llevar la figura a la calle y llevar el paso como si estuviéramos en lo alto del monte del pueblo, a gritos, pero eso si, que la gente que esté en la calle mirando la procesión guarde silencio por respeto a la figura que representa en lo que basamos nuestras vidas.
Pero no vamos a llorar delante de la figura porque haya costado uno no, los dos ojos de la cara de la que podría ser un montón de gente que los necesita para vivir; no lloramos porque esa figura tiene otro año más, los mismos días que lleva un montón de gente sin trabajo ( y no solo en Jerez); los mismos días que llevan muchísimas personas sin una comida decente que llevarse a la boca (mucho menos no solo en Jerez); los mismos días que hemos rechazado la vida cristiana por el dinero, por el orgullo, por la satisfacción egoísta…etc, etc, etc. Un año, de Semana Santa en Semana Santa.
Lloramos, porque está de moda. Está de moda llorar porque no va a salir este año el paso, porque nuestro equipo de fútbol ha perdido, porque tenemos una vida miserable que nos hemos buscado, porque hemos ganado el premio a los más guapos, a los que mejor vestimos, al mejor cuerpo del año, a los mas ‘’cools’’, porque nuestr@ favorit@ ha perdido Gran Hermano, porque Belén Esteban ha llorado en Sálvame, porque, porque…..(Otro día hablaremos de las modas fuera de la Semana Santa, hasta entonces, tenía que decir esto).
En resumen, éstos son los que’’ se lucen con citar a ‘’Jesucristo, ’’hombre grande de la antigüedad, pero no obtienen ningún mérito porque no le imitan’’.
· La segunda especie, los que no van de alma purísima, los que son cristianos y se aceptan como humanos, se arrepienten de sus malas acciones, reconocen sus errores, reconocen que hay cosas que van a seguir siendo de tal manera pero van a intentar cambiarlas por seguir un estilo de vida cristiano…Y ellos pueden, o no, ser ‘capillitas’ como coloquialmente se dice por aquí a los que adoran la Seman Santa, pero tienen principios de personas decentemente humanas, tienen unos principios por los que regirse en cada momento de sus vidas…
Yo no soy creyente, pero admiro que haya un sentimiento de autorealización en muchas personas, aunque necesiten la ayuda de un ser superior. Significa que no son personas con el orgullo de creerse superiores que algo que no sabemos si está o no. Directamente lo creen, porque por otra parte, pecan de humanos y hacen de esa creencia una figura. Por eso no admiro a nadie, solo las acciones que puedan hacer los demás. En resumen ell@s son, las personas más controladamente humanas: ni se creen perfectos cristianos, ni se creen únicos, como hacemos los no creyentes.
Esto sí son los que ‘’citan a ‘’Jesucristo, ’’hombre grande de la antigüedad’’, y que pueden también lucir de imitarle y seguir sus pasos.
Esta es la conclusión a la que he llegado durante este tocho, y reflexión: Somos tan humanos que no nos lo creemos.
Por otra parte, no creyentes, sin entrar en la religión, refiriéndome a las personas que han marcado un antes y un después, no como mesías ni hacedores del milagro de la vida, sino intelectuales que han obrado por la humanidad con pequeños descubrimientos, como el arte, la ciencia, la escritura, la filosofía, etc, que pueden ser, o no cristianos.:
En principio, creo que pienso como mucha gente cuando digo que en este mundo está ya todo inventado. Aunque no deberíamos creer en algo tan cruel que lo único que hace es hundirnos y hacernos incapaces de hacer algo innovador por nosotros mismos, como inventar algo tan sencillo como un dibujo, por ejemplo.
Tod@s queremos ser como algún/as de ell@s y por eso citamos sus citas, u obras, aunque no imitemos sus acciones.
Somos muchos los que pensamos que no hay más después de lo que ya hay, y como yo, espero que haya un alto porcentaje que quiera pensar de otra manera, que quieran autoexigirse. Somos un@ más, ¿y qué? Ahí está la cuestión, solo hace falta un@ para cambiar el orden de todo lo que existe.
Lo que quiero decir con todo esto es que si podemos ser capaces de hacer cualquier cosa, una de ellas, de las más pequeñas, puede ser pensar y hacer nuestra propia cita. Ya sabéis que no me refiero solo al simple hecho de decir una frase…
También hay muchos hipócritas que basan su vida en algo o alguien, que después no se responsabiliza de seguir los propios pasos que predica. Sí, hay no creyentes, no tienen por qué ser religiosos, que vayan con otra cara por delante. Y no solo eso, ahora hay quienes somos capaces de poner a otra persona en un pedestal por una acción tan simple como cualquier otra cosa, solo que no somos capaces ni tenemos la valentía, o tenemos la flojera, para ni intentarlo. Por poner un ejemplo, ¿cuánta gente ha creído hasta ahora que Maradona es un Dios?, me hace tanta gracia… es que no me lo creo; ¿cuánta gente hace oda a Santa Teresa de Calcuta, al Padre Chaminade, ¡al Papa!?...
Yo no se lo que hará el Papa en el Vaticano, a lo mejor esta todo el día rezando, o está viendo la televisión y pidiendo por todos nosotros para que no veamos las memeces que aparecen, o está haciendo cheques para comedores para indigentes, o directamente les busca trabajo a los vagabundos, o se pone en chándal en el salón con un Whiskey en la mano a jugar al billar, o a lo mejor estudia muchísimo…para lo que sea.
Yo no tengo derecho de hablar de ninguna manera negativamente de alguien, pero sí tengo la certeza de que si el dinero que se destina a muchas riquezas que hay en el Vaticano y a muchísimas cosas que habrán por ahí que no sabemos nadie, habría un poco menos de hambre en el mundo.
Lo que sé es que no está en los países pobres alimentando niñ@s, ni mucho menos repartiendo preservativos. Tampoco intenta arreglar las dificultades políticas ni de la educación, no ha intentado ir a los presidentes de los gobiernos del mundo a charlar sobre autenticidad, respeto y generosidad. No es ningun misionero, un verdadero seguidor de Dios y de Jesús. Él no transporta la cruz hasta aquí…
Entonces, ¿por qué el mundo entero se tira a sus pies? ¿Es el verdadero representante terrenal de Dios? ¿O son los misioneros los que de verdad siguen aquella senda?
Yo pienso que Dios está en el corazón de los que viven la fe, está en las buenas acciones, Dios está en el grano de arroz diario que comen en los países subdesarrollados, en la mano del que da, Dios está aquí.
Pero la persona alabada no está aquí, es uno más de nosotros, que ha decidido hacer y no decir, lo contrario que hacemos nosotros.
Volviendo a mi segunda reacción al ver la cita de nuestro escritor, digo que me acordé de mí, porque soy una más que vive en este mundo, que peco de humana, que tengo principios, que en muchas ocasiones soy muy egoísta, que me creo única, dentro de la generalidad, porque creo que todos somos únicos; soy la exaltación de la flojera, no se nada de la vida aunque me crea que sí, no tengo la valentía suficiente para enfrentarme al mundo ni a las personas… Puede parecer hipócrita después de todo lo que he dicho pero, ¿y quién no lo es? ¿Quién maneja tan bien su vida que no cambia? Para mí, aristotélicamente hablando, las personas fluyen, como naturaleza que somos. Y ¿quién nos dice que mañana pensaremos algo totalmente distinto a lo que profundamente creíamos?...
Y aquí estoy, sigo leyendo libros y haciendo con mi vida lo que me da la gana, porque para eso soy libre, porque no todo el mundo puede ser un@ artista conocid@ o solo artista, y vivo mi vida admirando acciones de otros, criticando las de otros, observando al mundo que me rodea y a las personas, y escribiendo en mi cuaderno frases de otros que guardan mucho sentido…